Desde hace un par de días, llevo queriendo escribir algunas de las recopilaciones de historias y leyendas de Madrid, dejando de lado la de las psicofonias del palacio de Linares para otra ocasión. Os muestro aquí la primera:

 

 Madrid es una de las capitales europeas que más leyendas y misterios guarda en cada una de sus calles. Algunas de estas versiones carecen de toda base real, pero otras se han formado sobre componentes ciertos de la vida de la ciudad. El curioso puede satisfacer su interés realizando un recorrido por ciertos rincones de a capital. Vale la pena.

Cuando se habla de grandes capitales, como Londres, París, Berlín o Roma, se vierten sin reparos historias sobre su fundación (en el caso romano, la que nos habla de Rómulo y Remo). Aunque se trata de leyendas y mitificaciones de determinadas circunstancias, resultan interesantes porque orientan sobre el carácter de sus gentes y el alma de la propia ciudad. Madrid, es este sentido, no es una excepción... Los misterios brotan en cada esquina y descubrirlos solo depende de nosotros. Empecemos pues, este viaje por Madrid.

 

 

EL CRIMEN DE LA CALLE DE LA CABEZA

 

En la calle de la Cabeza, cerca de la Plaza de Lavapiés, existió una cárcel de la Inquisición convertida hoy en bar. La historia que nos ocupa llega a través de un escrito publicado en 1717 por Domingo María Ripoll, que fue pariente cercano de las gentes que ocuparon una vivienda de la misma calle en la que acontecieron hechos terribles.

Debemos situarnos en el reinado de Felipe III, época en la que un hacendado clérigo ocupaba la dicha casa. El sacerdote tenía por compañía un ama y un sirviente portugués. Un buen día, este último decidió robar y asesinar al cura con tal crueldad, que llego a separarle la cabeza del tronco. Tras recoger el sustancioso botín, el asesino huyó a Portugal.

Pasados unos días, el vecindario comenzó a sospechar de la ausencia del cura, pues este no comparecía en sus menesteres habituales. Fue la sirvienta quien aviso a las autoridades de que algo anómalo podía haber sucedido en el interior de aquella vivienda. Tuvieron que tirar la puerta abajo, quedando horrorizados por lo que allí encontraron. Pero era tarde para dar con el asesino.

El tiempo transcurrió y el portugués pensó que seria difícil que alguien pudiera asociarla ya con el crimen, por o que decidió regresar a la Villa y Corte. Un día que paseaba por el Rastro le asalto el deseo de comer carnero, por lo que compro allí una cabeza que guardo bajo su capa. La cabeza del animal dejo detrás de si un rastro de sangre que alerto a uno de los alguaciles que transitaban el lugar. El oficial pregunto al hombre de donde procedía tanta sangre, a lo que el portugués mostrando su compra, respondió que se trataba de una cabeza de carnero. La sorpresa fue mayúscula, pues lo que realmente mostró era ¡la cabeza del sacerdote!

El sirviente confesó entonces el crimen, por  que fue condenado a ser  ejecutado en la plaza Mayor. Tras el ajusticiamiento, la cabeza delatora recobro, de manera misteriosa su naturaleza animal y ovina.

Felipe III ordeno colocar una testa de piedra en la fachada de la casa, aunque hubo de ser retirada con posterioridad debido a la impresión que causaba a quienes transitaban por el lugar.

Nos vemos pues, mañana con la siguiente historia: El fantasma de la casa de las Siete Chimeneas.

Escrito por MARINA-MARTIN

Las fotos de hoy  han sido extraidas de una pagina amiga: http://madridfotoafoto.blogspot.com/2008/11/la-calle-de-la-cabeza...